Esmeralda Arroyo

Una palabra refrescante para tu vida

Reflexiones

El ?rbol y su fruto

Posted by arroyoesmeralda on January 15, 2009 at 11:43 AM

El árbol y su fruto

 

 Por Esmeralda Arroyo

 

 

“Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán.”  Mateo 7:16-20 (NVI)

 

 

 

Que interesante como Jesús utiliza en este pasaje la comparación de los frutos de un árbol. ¿Que es un árbol?  Un árbol es una planta más grande, de un  tronco leñoso, que se ramifica a cierta altura del suelo y que tiene más tiempo de vida, que los demás arbustos.[1]   Los árboles son parte predominante del ecosistema. La madera de los árboles es un material común para construcción.

 

Una de las funciones del árbol es mejorar nuestra calidad de vida en cuanto al aire se refiere, otra es, proveernos fruto además de darnos mayor esplendor en el paisaje donde nos rodeamos.

 

Si observas a un árbol vemos que se compone de varias partes tales como: el tronco, las raíces, las ramas, el suelo y otros elementos. Así mismo podemos comparar este árbol con nuestra vida espiritual.

 

 

1.     El tronco es el que sostiene al árbol. Podemos comparar a Cristo como el tronco de nuestra vida y quien nos sostiene, este es nuestro tronco. Toda nuestra vida debe depender del sostenimiento de Cristo y de su dirección en todo tiempo. Si este no es el que mantiene nuestra vida, nos morimos a la larga.

 

 

2.     El fruto. ¿Qué estás produciendo en tu vida? Solo haciendo la voluntad de Dios es que podremos ser el buen árbol, solo así obtendremos el fruto final de la Victoria. Busquemos en todo tiempo hacer lo que Dios nos pide y no que lo nuestra carne nos dicta. No importando que posición ocupes, si eres Pastor, Ministro, Evangelista o Misionero, lo importante es realizar la verdadera voluntad del Señor en todo tiempo. Es muy fácil nosotros mismos dictarnos la voluntad de Dios en nuestra mente, y no lo que en realidad Dios nos está pidiendo. A veces los afanes diarios, nos pueden hacer que no reflejemos el fruto verdadero. Procuremos que los demás se acerquen a Jesús por nuestros frutos diarios, que estos nos admiren porque pueden ver a un verdadero hijo o hija de Dios a través de nuestros actos, y nuestra vida. Los verdaderos frutos los reflejamos fuera de un altar, o fuera de la Iglesia. Estos frutos buenos los debemos mostrar en la convivencia diaria en nuestra familia, con nuestros amigos, y en nuestra comunidad. Aquí en realidad se verá cuál es el árbol que da buen fruto.

 

 

3.     Las Ramas del árbol son nuestras relaciones con los demás. ¿Qué estamos haciendo? ¿Estamos mostrando el amor de Cristo a los que nos rodean o simplemente estamos señalando a los demás sin antes darle la oportunidad de brindarles el amor de Cristo. Busquemos cada día más hacer la voluntad perfecta de Dios, mostremos amor, en este mundo que tan  falto de este. Y seamos ejemplo del árbol de buen fruto. Se espera mucho de aquellos a los que mucho se nos ha dado. “…A todo el que se le ha dado mucho,  se le exigirá mucho;  y al que se le ha confiado mucho,  se le pedirá aun más.” Lucas 12:48 (NVI)

 

 

4.     El suelo: El lugar donde te rodeas, el lugar donde estás plantado. El lugar donde Dios te ha colocado en este preciso instante, es en el que comienzas a dar de lo que por gracia has recibido. Hay suelos que no son fértiles, que no  permiten que un árbol o una planta germine, por su calidad de suelo y nutrientes. Hay suelos que son estupendos para sembrar, y las plantas germinan casi sin tener que ponerles abono. ¿En qué tipo de suelo estás plantando tu árbol? Podría comparar este árbol con nuestra fe en Cristo, esta fe debe estar basada en El y solo en El. Nuestro suelo deber ser un suelo fértil para que esta Palabra pueda ser germinada y florezca.

 

 

5.     Viento: El viento que rodea a un  árbol puede ayudarlo a crecer más alto, como también lo puede detener y hasta derribar. Yo comparo este viento, con las palabras que escuchamos y permitimos que entren a nuestro interior. Hay personas que estarán a tu lado que podrán ayudarte a crecer cada vez hasta más alto, pero hay otras que debemos de tener cuidado porque sus palabras serán palabras para detenernos y derribarnos, en nuestro proceso.

 

 

6.     Otros elementos: Estos otros elementos pueden ser los nutrientes que están afectando a este suelo para que el árbol crezca además del aire por el cual se rodea.

 

 

a.     Estos nutrientes lo comparo con nuestro pasado y las experiencias con Dios. 

 

                                                             i.      En el pasado, es donde muchas veces nos quedamos estancados, este pasado  quedó atrás; escuchaba a un predicador decir: “que muchos ven su pasado como una hamaca en el cual siguen moviéndose de lado a lado sin avanzar, pero él decía que debemos mirarlo como un trampolín para saltar hacia nuestro futuro” y cuán ciertas estas palabras, para nosotros no detenernos a lamentarnos por el pasado, ya que este nos debe impulsar a un mejor futuro. Este nutriente no será efectivo para el crecimiento eficaz de un árbol, por lo tanto no nos quedemos en el retardando el crecimiento para nuestras vidas.

 

                                                           ii.      Nuestras experiencias con el Señor son otros de los nutrientes que pueden hacer germinar este árbol como es debido. A veces nos conformamos con una simple experiencia que vivimos y recibimos en un servicio dominical o de semana, y durante los demás días pasamos el tiempo sin ni siquiera fortalecer nuestra fe mediante el estudio de la palabra y el tiempo de oración. Una de las partes integrales en nuestro crecimiento con el Señor es el tiempo de oración. Hay crecimiento cuando mantenemos una relación constante con Dios. Esto es como cuando cultivas una amistad, debes dedicarle tiempo y hablarle y escucharle además, es lo mismo con nuestro Dios, el tiempo que dediques será la clave para el fortalecimiento de tu Fe.

 

 

Mejorando el Paisaje

 

Mejorando el Paisaje

 

Busquemos cada día ser el árbol que Dios desea que lleguemos a ser, y que podamos dar del buen fruto agradable. Permitamos que Dios sea el que se glorifique en nuestras vidas y podamos ser instrumentos de su amor, y podamos mejorar el paisaje en el cual nos relacionamos diariamente… así que por sus frutos los conocerán.”  Mateo 7:16-20 (NVI)

 

 

 

Por Esmeralda Arroyo

 

06-22-08 , 09-29-08,01-15-09

 

 

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[1] Tomada esta definición de Wikipedia y adaptada por Esmeralda Arroyo

 

 

Categories: Fe, Dirección de Dios, Liderazgo

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1 Comment

Reply Sabino
12:06 PM on January 15, 2009 
Es un mensaje bien tremendo y solamente un corazon humilde contrito y humillado es capas de resivir una responsabilidad y una gran bendicion a la ves de ser un instrumento util para nuestro SEÑOR el cual pueda husar para ser de Bendicion a otros, Amen.