Esmeralda Arroyo

Una palabra refrescante para tu vida

Creer en lo que humanamente es imposible

(TESTIMONIO PERSONAL)

 Han pasado muchos años desde los cuales he anhelado compartir este testimonio con miles de personas y especialmente con mujeres que han atravesado por este mismo proceso o tal vez están experimentando algo parecido a esto. Es en este tiempo perfecto de Dios que me siento apoyada por El y sentí su autorización para plasmarlo por escrito, y tengo la certeza en mi corazón que el mismo será de edificación.

Desde mi juventud tuve muchos problemas con mi ciclo menstrual, lo cual los médicos me diagnosticaron desde mis quince años que nunca podría tener un hijo. Pasaron los años y luego fue diagnosticada con endometriosis y varios quistes en los ovarios. Al pasar de los años esto seguía intensificándose, y no había mejoría. Me case por primera vez a mis 22 años, y este matrimonio fue u fracaso. Aún en este tiempo no conocía del Señor. Fue un momento de maltrato y dolor en el cual fui humillada como mujer, porque este hombre decía que como no podía tener hijos, pues que él quería un bebé, y por eso me engañaba con otra mujer. Yo tenía tanto temor de estar sola, y mi autoestima estaba tan caída, que creía que esto era normal. No fue hasta que me levanté y decidí tomar la decisión de alejarme de él, en la que comencé mi proceso de sanidad y restauración.

El proceso de divorcio fue uno fuerte y difícil, como cualquier rompimiento y separación conlleva. En este tiempo me sentía muy vacía y sentía que algo me faltaba en mi corazón. No entendía en este tiempo lo que era. Recuerdo que luego de un largo período, unas amigas me fueron a visitar, y me hablaron acerca de un joven que había conocido a mis 17 años de edad y habíamos sido amigos muy especiales durante casi un período de 9 meses, pero que luego no supe de él. Estas inventaron un tipo de reunión de algunos de la clase nuestra con la excusa de que nos volviésemos a ver. Yo honestamente no estaba muy animada al respecto en ese momento, pero accedí. Fue aquí que me encontré con este joven, el cual fue utilizado por Dios, para que yo conociera de Jesús, y conociera de lo que era ser sana, y restaurada en todas las áreas de la vida.

Luego de un  periodo de casi 2 años contrajimos matrimonio este hombre y yo. Desde el principio comenzamos a servirle al Señor en varias áreas, y el Señor nos prometía año tras año que nos enviaría un regalo especial. Cada día vivíamos tranquilos mi esposo y yo disfrutando de nuestra compañía sin afanarnos en pensar en esto, simplemente seguros que en todo, Dios tenía propósito.  Aunque en mi corazón seguía el anhelo de un bebé, y le decía a Dios, ¿cómo es posible que otras mujeres puedan tener hijos, y los maltratan  y yo que anhelo tanto este momento… y no pueda? Le preguntaba a Dios...¿y qué hago con todo este amor que tengo en mi corazón que deseo regalarle a un bebé? Cuando llegaba el día en el que se celebran las madres, te confieso que no era mi día favorito, era un día dentro de mi corazón muy triste, aunque mi rostro no lo reflejara, Dios si conocía mis verdaderos sentimientos.  En todo ese tiempo tengo que agradecerle a Dios por mi esposo, porque su apoyo fue muy de relevancia en todo mi proceso, ya que siempre me decía yo te amo mucho más cada día no importando que no tengamos un hijo, siempre fue mi consuelo cuando más necesite de él.

Pasaban los años y mi condición médica seguía más fuerte, fui sometida a varias intervenciones quirúrgicas a causa de mi sangrado anormal;  hasta que un momento dado el año pasado del 2008 hago todos los trámites pertinentes para hacerme una operación en la cual removieran todos mis órganos reproductivos, ya que para mí los dolores eran insoportables, y llegó hasta un momento que hasta mi Fe llegó a dudar porque todo a mi alrededor me hacía olvidarme de las promesas que Dios me había dado acerca de un hijo(a). Dialogamos mi esposo y yo, acerca de esta operación a la cual quería realizarme y todo según nosotros iba bien, estábamos orando por esta gran decisión a tomar y luego de varias semanas de oración me comenta mi esposo: “mi amor sabes  que, no siento paz en mi corazón, espera que no es el tiempo de Dios.”  Así que decidí a esperar en Dios y obedecer. Pensé pues entonces ya terminará todo esto. Recuerdo que comencé a activar mi FE, haciendo lo que la Palabra dice que hagamos que confesemos con nuestros labios y como nos dice en el Evangelio de Mateo 16:19   “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos;  y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos;  y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Cada día declaré que estaba sana y ponía la mano en mi vientre y lo declaraba sin cesar, aunque para hacerme dudar los dolores seguían más fuertes, y yo con más fuerzas me levantaba y seguía diciéndolo, que Jesús me había sanado como a la mujer del flujo de sangre, y venía a mi menta esta palabra:  “De cierto os digo,  que si tuviereis fe,  y no dudareis,  no sólo haréis esto de la higuera,  sino que si a este monte dijereis:  Quítate y échate en el mar,  será hecho." Mat 21:21

Recuerdo que el año pasado estuvimos ministrando en un Congreso al cual fuimos invitados, la palabra que mi esposo me había dado,  fue confirmada por Dios mismo, utilizando a un Pastor (que no sabía nada de lo que estaba pasando en nuestra vida), el cual trajo una Palabra de que iba a tener mi bebé anhelado pronto, y que fuera buscando el nombre.

Seguimos durante todo ese tiempo de espera de 11 años de casados confiando en Dios, sabiendo que la fe es la garantía de lo que se espera, (y aunque los médicos diagnosticaron que nunca podría tener un hijo, ya que médicamente era imposible) Dios continuaba recordando su promesa de que enviaría una sorpresa que sería una hermosa bendición para nuestra vida; y esta fue cumplida cuando en el mes de marzo de este año 2009 recibimos la grata noticia de que tenía ya nueve (9) semanas de embarazo. ¡Gloria a Dios! Fue una gran alegría para ambos, era algo tan deseado y anhelado, que de repente hasta me quedé como sin poder reaccionar, hasta que solo mi reacción fue solo llorar, era el MILAGRO deseado en mi vida, lloraba de alegría y hasta de temor, y ahora ¿seré una buena madre? Quiero dar lo mejor de mí pensaba y mi esposo y yo comenzamos a darle gracias a Dios por lo que hizo.

¡Dios es GRANDE Y SUS PROMESAS SON EN EL SI Y AMÉN! (“Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros para la gloria de Dios. 2Co 1:20 RV 2000)  

¡Estamos muy felices! mi esposo Perucho y yo, por esta gran recompensa de Dios. ¿Hay acaso algo imposible para el creador nuestro? Nosotros seguiremos mas arduamente haciendo su voluntad. Creemos que Dios es fiel con sus hijos, y nosotros deseamos cada día serle fiel al Señor con toda nuestra vida.

Deseo animarte mujer y hombre a que no desfallezca tu fe, levántate y cree que Dios sigue haciendo milagros cada día y El no ha cambiado. Sigue creyendo que Dios no retarda sus promesas, que si Dios te dijo que haría… DEFINITIVAMENTE El cumplirá. No importa el tiempo que pase Él no se olvida, solo confía que El cumple lo que promete. El Señor es fiel con cada uno de sus hijos, los que esperan confiados en sus promesas. El es quién nos da un nuevo comienzo y glorioso!

 

Herramientas poderosas

(Haz de estas palabras tu refugio cada día)

 “Respondiendo Jesús,  les dijo: De cierto os digo,  que si tuviereis fe,  y no dudareis,  no sólo haréis esto de la higuera,  sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar,  será hecho.”  Mateo 21:21(RV 1960)
 

 “Pero teniendo el mismo espíritu de fe,  conforme a lo que está escrito: Creí,  por lo cual hablé,  nosotros también creemos,  por lo cual también hablamos.” 2Corintios  4:13 (RV 1960)
 

“Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.  Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.” 1Juan 5:4 (RV 1960)

“Pero que pida con fe,  sin dudar,  porque quien duda es como las olas del mar,  agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.” Santiago 1:6  (RV 1960)
 

“Ahora bien,  la fe es la garantía de lo que se espera,  la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios,  de modo que lo visible no provino de lo que se ve.”  Hebreos 11:1-3 (NVI)
 

 

  

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